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FÉLIX JURADO

Memorias de un niño de la guerra (1936-39) escritas cuando me jubilé (1989). Dedicadas a la madre de mis hijos, Lucía Escobar Fernández



 

DECIMOQUINTO CAPÍTULO:

EN VIC (II)

(EMIGRACIÓN - QUINTA PARTE)

 

Vuelvo a como íbamos en el trabajo cuando ya decidieron de no hacer más bovedillas. Pensaron en hacer una viga con piezas de cerámica y hierros y cemento. Probamos hacer unas cuantas entre Jaime Anglada y Manuel y yo aquello era unas piezas muy pesadas y le dije al Jaime esto quién lo tiene que cargar el Manuel y yo a mano porque allí no había nada para cargarlas y dijo eso me parece a mí que esto es mejor no hacerlo y a Manuel lo echaron a can Roura donde hacían los mosaicos y a mí me llevaron donde hacían los hierros y allí entre como si fuese uno nuevo me quitó las 200 pts que me daba y allí íbamos a jornal.

Allí había tres turnos de entrar a trabajar, como en Sau a lo primero. Unos se ponían a las 6, otros a las 7, y otros a las 8. Yo, cuando empecé allí me ponía a las 7, pero cuando me dijo el Angalda que ya no me daba las 200 pts en vez de haberlo denunciado, porque eso no podía hacerlo por ley, aunque la ley se la pasaban ellos por las pelotas, porque son todos lobos de la misma camada. Lo que le dije es igual mañana me pongo a las 8 y él dijo haz lo que quieras. Allí él era el dueño para pagar, y el Bernat para hacernos trabajar lo más posible. Ya estaba bien forjado en la carrera de explotador explotado. También entre los que había allí estaban tres hermanos. El mayor de ellos era el que hacía los tubos, y el que tenía de ayudante es de Vilanova de Sau. Ese es un pobre diablo. Se llama Pepe. Y el maestro de los tubos Daniel. El cobraba a destajo y el otro a jornal. Y cuando tenían que sacar los tubos de donde los hacían al patio le teníamos que ayudar algunos de nosotros. Cuántas camisas habíamos roto del hombro los demás para que se llevara él los cuartos.

El Daniel era no sé si lo sigue siendo un burro para el trabajo, pero también uno si no el que más de los hombres hipócritas y falsos que han trabajado a donde yo. Después diré algo más de él. Otro hermano suyo era el que estaba de maquinista en una máquina que hacía poco que había comprado y servía para enderezar hierros de 5 mm hasta 12 y los podía cortar desde 50 cm hasta 6 metros, que era lo que hacía el banco de largo, y si querían hacer tiras largas tenía uno que coger de la punta y así las podía hacer todo lo largas que quisieran el que estaba en la máquina se llama José y ese siempre estaba maldiciendo la máquina porque si no apretaba los corrones como había que hacerlo cuando la ponía en marcha se le enrollaba el hierro dentro de los corrones y después tenía que volver a aflojarlo todo y por eso decía que no quería estar en la máquina y un día me dijo el Bernat que si quería yo ponerme en la máquina yo le dije aunque ese protesta no quiero que lo quites para ponerme yo y se lo dijo delante de mí como tú dices que no quieres estar en la máquina que se ponga este y él dijo ahora mismo me voy yo a hacer otra cosa y que se quede él y me quedé yo en la máquina pero como yo sabía menos que él como iba aquello cuando cambié de calibre de hierro se mi lió en los corrones y les dije José, dime como hay que hacer para quitar esto y la contestación que me dio fue a ti que te han puesto hazlo tú. Yo le dije: si me han puesto es porque tú no querías estar aquí y no me dijo cómo. Tenía que hacerlo. Tuvo que decírmelo el Bernat. Después me dio el plano de la máquina para que me lo estudiara de noche en mi casa.

Cuando fuimos a cobrar aquel sábado me dio Jaime 250 pesetas más de lo que me tenía que dar yo le dije esto por qué es y me dijo por estar en la máquina y le dije no sé si voy a estar poco tiempo en la máquina, porqué el José está enfadado conmigo porque me ha puesto el Bernat a mí en la máquina y me dijo te ha puesto porque se lo dije yo. Después el José y su hermano Francisco que ya está muerto murió muy joven, era el menor de los tres hermanos que estaban allí y se fueron a una pellería y se quedó allí el Daniel. Yo, que pensaba que estaría poco tiempo en aquella máquina estuve hasta que me jubilé. Al poco tiempo de estar en la máquina aquella estuve viendo unas casa que hacían no muy lejos de donde vivimos nosotros, y si le hubiese hecho caso a mi mujer hubiésemos comprado una fuimos a ver a un cura que se encargaba de aquello. Las casa aquellas las vendían en 550.000 pts con escritura incluida, yo le daba 3000.00 pts, que era lo que teníamos, y el resto se lo iría pagando todos los meses lo que pudiéramos. El nos dijo que el dueño quería todo el dinero junto, que si queríamos, teníamos que hacer una hipoteca, que él se cuidaba de hacerla y yo como dije anteriormente las hipotecas me parecían lobos rabiosos y no lo hicimos.

Todavía sale algunas veces a relucir lo de aquella casa. Mi mujer me dice si hubiésemos comprado aquella casa hubiésemos ganado con ella más que trabajando a jornal toda nuestra vida. Y es verdad. Hoy una casa de esas vale 10 o 12 millones. No sé por qué habrán llegado a esa barbaridad de precio una casa.

Estuvimos en la travesía de Busquet hasta que el Jaime y el Roura cambiaron para hacer las vigas en la nueva fábrica que habían hecho en unos terrenos que compró el Anglada enfrente de adonde están las casas que le dices del sindicato al otro lado de la carretera de Barcelona, y cuando se cambiaron allí cambió lo que hacía en la travesía de Busquet a la calle Segimundo. Allí empezamos a trabajar el día 13-11-1971.

Cuando fuimos allí ya estaba casado el Pedro hacía tiempo que estaba casado y al poco de estar allí ya se l desentendió el Jaime de pagarnos. Ya era la mujer de Pedro quien lo hacía. Nos pagaba con sobre, y si había l99 pts de pico, buscaba cambio y nos daba las 99 pts, no nos daba la peseta de más. No sé si ella cuando trabajaba a jornal se lo hacían así entre ella y el Bernat hicieron cambiar a los Carlís como cuando se le da la vuelta a un calcetín.

Vaya Maricarmen y vaya Bernat. Yo se lo dije al Pedro, que eso de querer hacer eso con los obreros no era lo mejor para ellos Pero él tenía que irse al lado de su mujer, como es natural y de su explotado explotador que el Bernat luego lo hacía de otra forma para que todos creyéramos que ganábamos más que los otros. El era el autor de aquello pero sin dar la cara nos decía que el Pedro te ha puesto 200 pts o 300, según lo que fuera a cada uno, pero a todos nos decía que no se enteren los otros. Así nos tenían engañados como si fuésemos críos. Pero eso también llegó el día que estaba muy visto yo como hacía tanto tiempo que estaba allí y conocía también aquello se lo decía al Bernat tú le das a unos más que a otros porque haga trabajar al que está con él, pero el siempre me lo desmentía. Después de morir el Jaime Anglada, que murió en el 1975, cada hijo varón se quedó con una cosa: el Pepito con lo de las vigas, el Pedro con los hierros. Con el tiempo sacó el Pedro de allí todo lo que hacía para la construcción solo quedó los hierros y vigas de hierro que empezó a traer. El Jaime nunca quería meter allí árabes, pero al fin vinieron allí unos iban y otros venían lo mismo árabes como españoles había muchos que decían que aquello era muy pesado y no estaban allí mucho tiempo.

Entre los árabes que pasaron por allí había dos hermanos que como nosotros no podíamos pronunciar bien sus nombres a los dos les decíamos Carlos. El verdadero nombre del más joven es Horranch Mohamed este estuvo allí a temporadas se cambió de trabajos varias veces aquí en Vic y también corrió media Europa buscando trabajo.

Después fue a Marruecos y se casó con una muchacha más joven que él como casi todos los de su tierra le habían buscado los padres la novia y como la muchacha era tan joven y lo había visto tan pocas veces la primera noche que se acostaron juntos le tuvo que pegar para poder hacer el amor. Después se vino él a Vic y empezó a vender por los mercados como tantos moros hay hoy por las plazas en toda España y con eso se gana la vida hoy tiene en Vic a la mujer , la que no quería hacer el amor ya tiene dos críos.

El otro, el mayor, se llama Karrouch Mohamed. Este también tiene hoy aquí la mujer, se llama Fátima, y 5 hijos cuatro hembras y un varón cuando vino en cal Anglada no tenía nada más que un hijo, y cada vez que iba a Marruecos le hacía a la Fátima un crío. Yo se lo decía, ten cuidado, Carlos, que entre más hijos tengáis, más calamidad tenéis que pasar, y él me decía ya lo se, pero cuando voy la mujer no quiere que se la saque para correrme fuera. Ahora es cuando la Fátima dice que aquí con tantos hijos nunca podrán ahorrar para comprar un piso ese Carlos como le decimos nosotros ha sido si no el mejor si uno de los mejores compañeros de fatigas que yo he conocido. El me decía cuando estaba yo trabajando con él si todos fueran como tú iría esto mejor pero aquí todos son muy falsos el que te puedes fiar de él es de Antonio Iñiguez los demás no te fíes de ellos y yo como no soy español no te puedo ayudar cuando tú reclamas lo que nos pertenece del convenio y por eso no lo paga el Pedro cuando quiere y si tarda 5 o 6 mese en pagarlos los atrasos se los queda él. El Carlos lleva ya muchos años y todavía no lo ha hecho fijo.

Yo, cuando tenía que empezar a trabajar alguno allí y era joven siempre procuraba de enseñarle a hacer las cosas lo mejor que yo sabía cuando vino Antonio Iñiguez cuando estaba conmigo y le decía como tenía que hacer las cosas el me decía como tú las haces no seré yo capaz de hacerlas nunca, y yo le decía con lo joven que eres tú pronto lo harás mejor y más rápido que yo porque a todos cuando empezamos nos parece difícil pronto lo hizo más rápido que yo y que muchos. Después lo pusieron a cortar hierros, y ese ha sido uno de los que más cuenta se da de como lleva el Bernat lo de los vales. Yo y otros sabíamos que la báscula cada pesada que hacía quitaba un par de kilos y si había 20 pilares o 20 armaduras el Bernat decía pesad una y por aquella sacaba la suma de todas, pero el Iñiguez cuando se pesaba un camión y él le daba al Bernat el peso y hacía el vale después cuando el Iñiguez iba a apuntar otra cosa miraba y un día me dijo con el hierro que pone este tío de más en los vales tiene para pagarnos a nosotros en 2.500 kilos había puesto equis kilos de más. Yo creo que después de morir el Jaime el Bernat quería parte en la empresa porque él se cuidaba de todo lo que allí se hace, y si fuera a jornal más chico o más grande no haría lo que hace.

Echó a un cuñado suyo que decía que lo llevó allí de lástima porque nadie le quería dar trabajo. Quitó a otro que ya tenía 61 años de una máquina de hacer estibas y lo echó a cortar hierros que era el trabajo que había que hacer más fuerza ese se llamaba Leopoldo, era el valenciano que estaba cuando yo entré en la empresa. Había sido un pelota y acabó pinchado. Se tuvo que jubilar antes de los 65 años, como también lo hice yo.

Allí había muchos que se iban antes que los echaran porque era un trabajo pesado y el que no hacía lo que Bernat quería lo ponía de patitas en la calle. Un día se tuvo que ir uno que se llama José Jurado, un malagueño, buen trabajador. Un día sacó unos fajos de hierros y los puso en un sitio del patio y cuando los vio el Bernat lo quería hacer que los pusiera en otro sitio y él le dijo habérmelo dicho antes, porqué para el tiempo que van a estar en el patio tanto da en un sitio que en otro. Se discutieron y el Bernat le dijo ya estoy harto de ti y el José le dijo más harto estoy yo de tus caprichos y tonterías y para que lo veas ahora mismo voy a que el Pedro me dé la cuenta. Si no hubiese sido por la edad que yo tenía me hubiese ido aquel día con él.

Cuando luego lo vi por la calle un día le dije: has visto cómo te han pagado? Tanto como trabajas. Me dijo: eso me está bien, por maricón, me daban 300 pts a la semana, más que a los otros, para que trabajara como un burro. Yo le dije eso es la estrategia de ellos para que los obreros nos tengamos unos a otros más mala leche de la que por si no tenemos. entonces estaba de enlace sindical el Leopoldo, que mejor que no hubiese habido ninguno, pero lo pusieron a él porque como entonces era el sindicato vertical se lo exigía el ramo a las empresas. Entonces todavía iban poniendo cada año un día más de vacaciones, hasta que llegó a los treinta días y aquel año pusieron dos días más que el anterior.

Yo, como aunque no estaba de enlace me gustaba estar informado de cómo iban los convenios. Le dije a Leopoldo dile al dueño que este año nos tiene que pagar dos días más de vacaciones. Pero él se hizo el longui y nos pagaron lo mismo que el año anterior y yo se lo dije al dueño que nos habían pagado dos días menos y él dijo: "No sabía que se tenían que pagar esos días". Yo le dije pues el enlace bien lo sabe, y se lo tenía que haber dicho si no se lo han dicho del ramo. llamó al Leopoldo y le dijo que él no sabía nada y le dije yo no vengas ahora con mentiras que a ti además que te lo dije yo te han mandado una carta del sindicato para decírtelo. Entonces dijo pero yo no quiero liar follones y entonces le dijo el jefe así es como lías follones por no habérmelo dicho, y nos lo pagó a la otra semana.

Fue por aquello que cuando hubo elecciones sindicales me pusieron a mí de enlace. Lo acepté porque lo prefería a que estuviera otro y tener que reclamar yo. Cuando estaba de enlace vino una temporada de mucho trabajo. Yo hacía estribos y cuando tenía que cortar hierros en la otra máquina también tenía que atender a ella. Un día me dijo el Pedro no sé cómo voy a hacer para poder sacar adelante tanto trabajo.

Yo le dije pues mete algunos más, y él me dijo y cuando afloje el trabajo que hago con ellos los tengo que echar a la calle como no eran capaces de hacerlo pero me puso aquel pero entonces le dije si no quieres meter gente dánoslo a destajo aunque yo con las dos máquina ya voy bien y me dijo bueno si lo ponemos a destajo y tú da avío haced los estribos y los hierros que tenga que cortar la máquina te pagaré una hora más cada día sin hacerla. Yo le dije por mí ya me está bien piensa tú cómo lo quieres hacer y nos llamas a todos y nos lo dices.

A los pocos días nos llamó a todos y nos dijo cómo lo había pensado de hacer nos dijo que nos daba 1,75 pesetas por cada kilo de hierro trabajado, pero de allí tenía que sacar el dinero para pagarle a cada uno las horas extras que hiciera. Yo les dije a todos: estos, si lo hacemos echando 9 o 10 horas diarias saldremos bien. El primero en contestarme fue el Daniel y dijo nosotros los que tenemos que ir a montar no podemos hacer 9 o 10 horas porque nosotros hacemos 12 y 14 horas cada día y yo le dije pues hecha menos horas y trabaja más o sea que antes de arreglarlo ya estaba la polémica liada. Intervino el Pedro dijo no discutáis, probad de hacerlo que yo he echado cuentas y saldréis bien.

Así lo hicimos. El primer mes sacamos 15.000 pts después de pagarle a cada uno las horas que tenia y el jornal que era a parte de la prima allí el que menos horas hacía era el cuñado de Bernat que sólo hacía las 8 que tenía que hacer para el jornal yo hacía 9 y si me veía algún día muy apurado con los estribos hacía 10 y el Iñiguez que hacía 10.

Los demás hacían todas las que el cuerpo le aguantaba. Lo que tenía yo que hacer en Sau porque entonces no se ganaba con el jornal ni para comer lo hacían aquellos entonces, cuando solo con la prima que sacamos el primer mes tenían para comer. Pero aquellos pensaron ponerse ricos trabajando para otros y así yo no he visto a ninguno que lo haya conseguido. Con aquello no estaban conformes y pronto llegó a mis oídos que los que hacíamos menos horas les estábamos robando el dinero a los que hacían tantas horas porque ellos las horas que hacían extras sólo les pagaban las horas, y en esas horas no les daban prima, y yo cuando me enteré como a mí me gustan las cosas claras con el primero que hablé fue con el promotor y le dije que estás tú diciendo que los que no hacemos tantas horas como vosotros os estamos robando el dinero dime cuánto te he robado y te lo doy; él me dijo eso lo hemos dicho todos que los que no hacéis tantas horas extras salís ganando yo le dije eso es como lo contáis vosotros porque como lo cuento yo sois vosotros los que salís ganando porque tú cuentas las horas que hacéis desde que os ponéis hasta que dejáis pero no cuentas que de camino hay días que hacéis 2 y más horas por la mañana os paráis media hora para el bocadillo y los que no hacemos tantas horas ni tenemos que desplazarnos a ningún sitio ni nos paramos a comer bocadillo, venimos comidos de casa.

Pero aquello no le entraba en sus cálculos, y cuando llevábamos así tres meses y la gente no dejaba de criticar le dije al Pedro arregla esto de otra manera, que no tengas que sacar el dinero de las horas extras de lo que nos des. Nos reunimos otra vez y nos dijo ahora voy a hacer esto de otra forma y así no habrá discusiones y nos dijo ahora os daré 50 cm y yo le pagaré a cada uno las horas que haga yo fui el primero que dije a mi ya me está bien. El segundo en hablar fue el Daniel no sé si lo que dijo lo tendrían ya hablado el dueño y él el Pedro decía que no cuando yo se lo dije allí delante de todos lo que dijo el Daniel se lo dije a él si no tiene hecho algún chanchullo de los tuyos con el Pedro te se tenía que haber secado la lengua antes de decirlo.

Dijo cuando nos propuso aquello el dueño que si no hacíamos 90.000 kilos al mes que no nos diera nada. Cada uno que juzgue la procedencia de ese tío. Después flojeó la faena o el trabajo ¡y el Pedro nos estuvo pagando aquello hasta que en el invierno nos lo quitó yo seguía cobrando la hora de más hasta que pusieron la semanada de cuarenta horas y como no nos las pagaba se lo dije y cuando nos las dio al poco tiempo me dijo como no hay mucho trabajo te quito la hora, que te daba. Yo como también lo conocía le dije por lo que me la quitaba que era por reclamarle lo que nos tenía que dar. Me dijo no por eso no y yo le dije que ya nos conocemos hace tiempo.

Otro día que discutí con él me dijo lo que él solía decirle a muchos si no te tiene cuenta ahí está la puerta te puedes ir y yo le dije vete tú que cuando yo vine a tu casa era esto tanto tuyo como mío no volvió más a decirme aquello a mí sólo me dijo sí y yo le dije sí tú bien lo sabes. Lo que más me dolió de lo que allí me pasó y lo que adelantó un año mi jubilación porque yo tenía pensado jubilarme a los 62 años porque cuando dejó mi hijo José María de ir a la Escuela Industrial para aprender electrónica que era lo que le gustaba pero allí le enseñaban poco de lo que él quería más tiempo lo tenían haciendo cuentas y escribiendo y como a él no le agradaba aquello dijo que lo dejaría y buscaría trabajo y como entonces no querían aprendices no encontraba trabajo y le dije yo al Pedro Anglada que si quería que fuese mi hijo allí a trabajar y me dijo que no.

Pero después cogió una obra en Sant Bartomeu del Grau, en la fábrica de Puigneró y allí había que hacer unos depósitos muy grandes y me dijo un día tú no querías que viniese aquí tu hijo y le dije que sí y me dijo pero de momento no le haré ningún contrato sólo le haré un seguro por si se accidenta yo le dije tú mismo también me dijo que cuánto quería que ganara yo le dije hasta que se enseñe como va esto de este trabajo dale el jornal que quieras y me dijo le pagaré por horas yo le dije pero como él no ha trabajado todavía que haga 8 horas y él dijo bueno se las pagaré a 125 pts las horas yo le dije bueno hasta que aprenda me está bien lo que le des. Lo que le pusieron a hacer poco tenía que aprender lo pusieron con Antonio Iñiguez a cortar hierros Había muchos días que tenían que mover más de 30.000 kilos de hierros entre los dos. Cuando pasaron los tres primeros meses me dijo el Pedro le voy a hacer un contrato de tres meses a José María yo le dije házselo por seis y él me dijo cuando termine ese si hay trabajo le hago otro yo creí que cuando le hiciera el contrato le pagaría ya en nóminas un jornal. Y me dijo le siguiré pagando por horas y le subiré 10 pts la hora; así pasaron otros tres meses y después le hizo otro de otros tres meses.

Por aquellas fechas me llevaron a mí a San Bartolomé del Grau a montar hierros porque tenían prisa para terminar aquellos depósitos un día estuvo lloviznando todo el día y yo le dije al Esteve que era el que hacía de encargado de aquello que nos fuésemos a Vic y en el taller echaríamos el día el Esteve era el que hacía como he dicho de encargado pero el Daniel con su falsedad nunca supimos como trabajaba allí que por él estuvimos allí poniéndonos hechos una sopa hasta última hora que vino el Pedro terminar ese tramo y vamonos y todavía le dijo el Daniel ya que estamos mojados es lo mismo y en los días que estuve yo allí el Bernat hacía a mi hijo que hiciera más horas lo mismo que las tuvimos que hacer el Iñiguez y yo que fuimos los dos que nos llevaron allí para preparar los hierros para que los otros los fueses montando allí nos pagaba el Pedro la comida para no perder el tiempo de ir y venir a Vic. Con el jornal que le daba a mi hijo, que trabajaba tanto como otro cualquiera me tenía negro si venía un día de fiesta a él no le daban nada de ese día había tres de los que están allí que cada uno me decía una cosa el Karrouch me decía Félix como tienes aquí a tú hijo ganando tan poco porqué no vas a dónde trabaja mi hermano que allí le pueden dar trabajo fue pero como no tenía 18 años no le dieron el Iñiguez me decía no le dará vergüenza al Bernat de no decirle al Pedro que con lo que trabaja José María no le dé más dinero y el otro que también me decía con lo que tu has reclamado para otros como consientes que le den esa porquería a tu hijo ese es Antonio González.

Entre lo que yo tenía metido en el cuerpo y lo que me venían diciendo aquellos que era la verdad lo que me decían un día había hablado con el Pedro para que le pagara los días de fiesta ya que no quería ponerlo en nómina no me dijo ni que sí ni que no se hizo el desentendido como siempre que no le convenía una cosa que diferencia del Pedro que yo conocí cuando fui a su casa a trabajar al Pedro que conocía. En aquellos momentos llegó otra fiesta y cuando llegó mi hijo a casa, que él daba de mano una hora antes que yo, miro su sobre y tampoco le había pagado el día de fiesta.

Yo, cuando fuimos al otro día a trabajar estaba deseando que viniese el Pedro por donde yo estaba trabajando y viendo que no venía fui yo al despacho para hablar con él pero no estaba allí nada más que su mujer y le dije no está el Pedro y me dijo no hoy está fuera, qué querías, Félix? Que qué quiero que no tenéis conciencia que había hablado con el Pedro para que le pagarais los días de fiesta a José M. y os habéis hecho los desentendidos y me dijo ya le diré al Pedro cuando venga lo que me ha dicho que no tenemos conciencia. Yo le dije cuando yo hable con él también se lo diré.

Pasaron unos días y aunque pasaba por donde yo estaba no me decía nada de aquello y a mí me daba fatiga de tener que volver a discutir con él hasta que le faltaban 5 o 6 días para que mi hijo cumpliera el contrato. Entonces vino una mañana por la máquina que yo estaba; venía el hombre nervioso, cuando me dio los buenos días como ya conocía bien las reacciones suyas antes de que me hablara de lo que me iba a decir le dije qué pasa Pedro, que estás tan nervioso y me dijo nada y a continuación me dijo cuando cumple José María el contrato se tiene que ir porque ahora no me hace falta yo le dije eso lo sé yo desde el día que le dije a tu mujer que no tenía conciencia ninguna, que damos tú y yo que cuando mi hijo supiera como había que hacer las cosas le pagaras lo que tienes que pagarle y el primer día que vino ya lo pusisteis donde está todo aprendido: hacer mucha fuerza moviendo o cortando hierros.

El, por decirme algo, me dijo: el día que haga falta ya le diré que venga otra vez. Yo le dije a mi hijo que terminara allí los día que le faltaran para terminar el contrato para que pudiere cobrar el paro hasta que pudiera encontrar otro trabajo no era para aprovecharme yo de el dinero porque nosotros nunca nos hemos quedado con el dinero que han ganado nuestros hijos sólo le hemos cogido una parta para la comida yo en aquellas fechas estaba haciendo una hora extra y desde aquel día le dije al Pedro como dices, aunque es mentira, que hay poco trabajo yo ya no vuelvo a hacer aquí más una hora extra.

También le dije a los que estaban allí trabajando si echan a mi hijo de aquí es porque vosotros queréis si le dijerais al Pedro si hechas de aquí a José María dejamos nosotros de hacer horas extras y los que antes me decían que por qué no reclamaba más dinero para mi hijo decían, excepto el Karrouch, que ese aunque era el que más hijos tenía lo hubiese hecho pero los otros decían que cualquiera los ponía de acuerdo a todos. A la semana siguiente de echar a mi hijo trajeron a otro árabe a trabajar allí, el Pedro estaba nervioso cuando habló conmigo pero yo no sé como me puse cuando vi venir a aquel hombre a trabajar allí si con la mirada hubiese podido fundir al Pedro a la Maricarmen y Bernat y alguno de los obreros lo hubiera hecho, y lo mismo que yo les conocía a ellos las reacciones me conocían a mí ellos y el Daniel fue el que se atrevió a decirme si con la vista nos pudieses fundir lo harías.

Lo quise denunciar, aquello de que allí había árabes sin asegurar y se hacían muchas horas extras. Se lo dije a mi hijo Félix que sabía cómo iban las cosa del sindicato mejor que yo y me dijo tu puedes hacer lo que quiera el José Mª es joven y ya encontrará trabajo que no tendrá que hacer tanta fuerza como hay que hacer ahí y lo único que puedes sacar de eso será que a él le echen una multa por las horas extras que hacen de más y eso a él poco le va a influir pero a los árabes que tiene los pueden echar a la calle y piensa tú que esos hombres han venido aquí como tú viniste a buscar un jornal para darle de comer a los suyos porque donde nacieron no se lo daban.

Con lo que me dijo mi hijo tenía que haber tenido cerdas en el corazón pora haber denunciado aquello lo único que iba a hacer era que echaran de trabajo a más hombres. Que como bien me dijo mi hijo habían venido tan lejos de sus tierras a ganar el pan para ellos y los suyos como yo vine. Mi hijo José Mª estuvo allí entre los últimos meses del 1981 y los primeros meses del 1982. Yo tuve que seguir yendo a aquella casa a trabajar hasta últimos de agosto de 1985 las primero meses después de echar de allí a mi hijo iba yo allí a trabajar con unas ganas y una alegría. Pero tuve que hacer una vez más de tripas corazón por el bien de los míos y de mi salud. Porque con los nervios que cogí no sé como hubiese terminado.

Mi hijo estuvo un poco de tiempo en el paro, hasta que su hermano le dijo ve al Ayuntamiento que quieren darle trabajo a los jóvenes que no hayan trabajado, y fue y estuvo unos meses después, cuando tenía que ir a la mili le tocó excedente de cupo y fue buscando trabajo y en una fábrica de curtidos como no tenía que hacer la mili le dieron trabajo le fueron haciendo contratos de seis meses y así llegó a los tres años, que decían que era lo máximo que podían estar si no les hacían fijos y como de fijos hacen a muy pocos el mismo Ramón Serra que era el dueño de la pellería le buscó un trabajo y en él estuvo seis meses y después volvió en can Serra y allí está trabajando y su hobby es la radio y la música.

Ya que estoy hablando de mis hijos diré también algo de mi hijo el mayor. El cuando estuvo en el colegio de los maristas como es sabido su madre y yo queríamos que hubiese estudiado alguna carrera que entonces empezaban a hacerlo los hijos de algunos obreros y él tenía facultades y nosotros con mucho gusto nos hubiéramos esforzado para que lo hubiese hecho. Pero cuando se es joven no sabe uno lo que es mejor para él y nos dijo yo no quiero que vosotros estéis trabajando para que yo esté estudiando yo cuando termine este curso me buscaré trabajo y dejo de estudiar y con 14 años y unos meses dejó el colegio y tenía el 4º de bachillerato y la reválida que hizo. Tampoco estaba los trabajos para los jóvenes muy buenos como yo estaba trabajando era su madre la que iba con él buscando a dónde colocarse. Lo primero que hizo fue en una casa que hacían poliéster de allí paso a otra de lo mismo y después a una casa que se dedican a poner vidrios; este sí hizo la mili, la hizo en el Cir de Zaragoza.

Cuando se casó lo hizo por lo civil como estuvo en colegios de mojas y frailes ya quedó satisfecho de ellos también la hicieron en la intimidad familiar solo estuvimos los padres de la novia, su padre que ya ha muerto y se llamaba Pedro Canadell y la madre que se llama Montserrat Rifá y su tío Luis y su hermano que se llama Vicente. Y por la parte de mi hijo su abuela Petra que es mi madre, mi otro hijo José Mª, mi mujer Lucía y yo, Félix.

Ese enlace matrimonial dio su primer fruto y único hasta ahora una niña que se llama Laia, que es una preciosidad con sus ocho añitos que tiene cuando estoy escribiendo esto si sigue con los estudios y la afición que tiene ahora no creo que le pase como a su padre, que no quiso estudiar cuando tuvo que hacerlo. Y cuando llegó a 30 años se dio cuenta que otros con menso capacidad que él tenían carrera y empezó él a hacer una que pienso lo mismo que él que para el próximo año que será el 1990 la tendrá terminada. Estudia derecho laboral y desde noviembre del 1988 está trabajando en un despacho administrativo. De joven, aunque todavía lo es, decía que no era capaz de estar todo el día sentado en un despacho, pero ahora ve que sí se puede estar mejor que subir la Collada de Toses nevada con un camión de cristales y después tenerlos que poner algunos en los claraboyas de los tejados. No tengo nada en contra de los hombres que lo hacen, los admiro. Pero mi hijo para probar ya estuvo 14 años ya sé que otros tienen que estar hasta que se jubilan suerte a todos y que no se les hagan los últimos años tan pesados como se me hicieron a mí los míos.

Como dije anteriormente tenía pensado de jubilarme a los 62 años pero con lo que me hicieron con mi hijo no sé cómo tuve cojones de llegar a los 61. Allí, cuando yo entré a trabajar me pusieron de ayudante, y de ayudante de peón, como me decían algunos, y cuando pasaron 20 años ya vi que el día que me tendría que jubilar, si tenía algo de oficialidad y cobraría algo más que de ayudante y al primero que se lo dije fue a Jaime ya estaba el hombre enfermo y me dijo lo que sabía yo si no me moría antes que él que cuando me fuese a llegar la hora de la jubilación él me haría oficial de primera y así cobraría algo más pero él se fue de este mundo y yo seguía de ayudante, después se lo dije al Pedro, y me dijo que ya me haría; pero él ya nunca llegó y cuando le dije que si me arreglaba lo de la especialidad años más tarde que me jubilaría a los 62 años pero como era tan tranquilo cuando quiso hacerlo ya fue tarde. Ya no podía hacerlo, y el 1984 aflojó de verdad el trabajo. Lo que se iba haciendo lo íbamos allí almacenando casi todo y un día dijo no sé cuanto tiempo podré aguantar esto así aquí con la mitad de los que estáis tendría bastante y como yo estaba de aquello y de aquellos hasta por encima de la coronilla le dije si nos ponemos de acuerdo cuando yo cumpla los 61 años soy el primero que me voy de aquí. El a lo mejor tenía tanta gana de echarme como yo de irme y él por decirme algo me dijo no decías que te jubilarías cuando tuvieses 62 años yo le dije eso pensaba pero como te sobra gente me voy yo me dijo cuánto quieres que te dé le dije cuánto me das tú y me dijo 300.000 pts y le dije eso que tú dices ya está en el convenio que los tienes que dar a los que se jubilen antes de los 63 años y me dijo entonces que quieres que te dé y fui pobre hasta para pedir con 27 años que llevaba allí le pedí un millón de pts él decía que aquello era mucho yo le dije piénsatelo y ya me dirás lo que sea si me hubieses puesto de oficial cuando lo tenías que hacer ahora no te pediría eso porque lo que me rente a mí eso si me lo das será lo que cobraré de menos por no haberme hecho oficial.

Yo cumplo los años el 22 de agosto y ese mes era el que se hacían allí las vacaciones, y las siguen haciendo los que hay allí; aunque no voy por allí me entero. Cuando volví de las vacaciones y me puse a trabajar vino a dónde yo estaba el Pedro y me dijo cómo vamos a arreglar eso tuyo yo le dije mira lo que me queda a mí al mes y lo que tú me vas a dar. Entre lo que él me quería dar y lo que yo le pedía llegamos a un acuerdo de que me diera 800.000 pts me dijo que me daría 200.000 y las otras cada mes 100.000 pts. Fue a ver al que llevaba las nóminas y me trajo cuanto me quedaba si me jubilaba a los 61 años y lo que me podía quedar si quería estar 2 años en el paro. Fuimos aquella misma mañana a la gestoría y allí le hicieron un papel de cómo me tenía que dar el dinero que por cierto en las 800.000 pesetas incluyeron lo que me pertenecía de lo que me tenían que dar de las pagas extras ordinarias el reloj que me regaló el Pedro se lo cobró. Pasé dos años al paro. Por eso, cuando hacen el recuento de los parados hay tantos. Yo no esperé los dos años de paro. Cuando cumplí los 62 años le dije me dieran el alta en el paro y me jubilé. Cuando me despedí de los que se quedaban allí trabajando me acongojé. Les dije que tengáis salud y trabajo hasta que os llegue el día que os jubiléis como yo, y al Pedro le dije que tengas trabajo mientras quieras ser empresario. El me dijo mira esto es un regalo que te hago era el reloj que dije anteriormente que era un regalo pero se lo cobró aunque si no me lo hubiese dado el reloj tampoco me hubiese dado lo otro.

En el reloj le dije que si le podrían grabar la fecha que entré a trabajar allí y la que lo dejaba y que pusiera Pedro Angalda a Félix Jurado así lo hizo también me dijo que podría ir allí a verlos a ellos y a los trabajadores cuando quisiera yo como ya no iba a trabajar más allí estaba dispuesto a olvidar todo lo que nos tuvimos que soportar unos a otros y haber ido algún día de tarde en tarde por allí.

Pero después de salirme yo de allí ocurrieron tres cosas que son las siguientes: el Bernat que fue el promotor de cuando se casó el Pepito y el Pedro para que entre todos los que estábamos trabajando le hiciéramos un regalo pues cuando yo dejé de trabajar allí propuso a los demás que entre todos hicieran una placa en nombre de todos ellos por tanto tiempo como habíamos estado trabajando juntos para dármela a mí. Yo me enteré de que fue uno el que no quiso colaborar para aquello no pongo su nombre porque pienso que sería más de uno; si los otros hubiesen querido lo hubiesen hecho. Lo segundo que pasó a los tres meses aproximadamente de no estar yo allí celebraron las bodas de oro de la empresa y uno me dijo Félix no te he dicho nada el Pedro para que vengas con nosotros que nos va a llevar un fin de semana a Mallorca. A mí cuando me lo dijo aquel no me había avisado ni me avisó. Fueron ellos y los que tenía el Pepito en las vigas ellos creían que iban a gastos pagados pero a un teatro que fueron se tuvo que pagar cada uno su entrada. Los casados que eran casi todos también llevaron a las mujeres. El Bernat también propuso el hacerle al Pedro de tan magno acontecimiento, un regalo, y el que dijo públicamente que para hacerme a mí lo que propuso el Bernat no daría ni un duro.

Ese payés, que era lo que había sido toda su vida, y no es que sea deshonra el ser payés sino todo lo contrario, para mí es una persona que no sé cómo catalogarla. Un día que tenía que coger los nombres de todos y por no ir a pedírselos a la mujer de Pedro me los iban dando cada uno de los que estaban allí y cuando se lo dije a él que me lo diera me dijo: tú charnego en vez de meterte en estas cosas agafa la maleta y vete a tu tierra. El es de Vilanova de Sau y aunque antes no puse su nombre ahora para que no haya duda lo pongo: se llama Pepe Dalmau. Aquel día cuando me dijo charnego coge la maleta y vete a tu tierra le dije unas cuantas cosas, entre ellas le dije que gracias a los charnegos como decía él, y a catalanes que no son tontos como tú, hemos hecho muchas cosas y muy buenas en Cataluña y entre ellas que tú puedas venir de Vilanova de Sau por carretera que antes tenías que venir por las veredas como los animales y gracias al pantano que fue hecho por el 98 % de charnegos como tú dices tiene Vilanova un canon para que arreglen sus calles, y lo que le haga falta. Y aquí en Vic gracias al pantano se está haciendo lo que se está haciendo sino no sé a donde estaría ahora trabajando y tú estarías en Serrabaixa guardando animales como hacías antes de venir por aquí los que vinimos. yo aquello como no soy rencoroso lo olvidé y cuando pasó un poco de tiempo le hablaba como si nada hubiese pasado entre nosotros y hoy si lo veo por la calle le digo adiós pues cuando el Bernat propuso hacerle a Pedro el regalo dijo el Dalmau que sea una cosa buena, que sea de oro aunque tengamos que dar cada uno 20.000 pts.

En fin, esas son las cosas de muchos de los obreros. Que no somos capaces de mirar unos por otros, y sí por los que nos están explotando. Y la tercera cosa que pasó allí y que yo no haya vuelto a poner allí los pies desde el día que tuve que ir para que el Pedro me firmara unos papeles para la jubilación es que un día fue uno que trabajaba con el Pepito a donde hacen las vigas y fue al despacho y estuvo allí un rato hablando con la mujer del Pedro y después le dijo voy a ver qué hacen los trabajadores y ella le dijo es mejor que no vaya, porque tienen mucho trabajo y lo que hace es entretenerlos después me lo dijo a mí ese es Juan Ruiz yo le dije verás como a mí no me lo dice porque yo mucho tengo que cambiar de opinión para volver a entrar allí ya lo hice bastante tiempo.

Los primeros días cuando dejé de trabajar me pasaba como creo que le pasará a todos cuando dejan de trabajar por la edad y cuando por la mañana miraba el reloj me pedía el cuerpo saltar de la cama aunque fuese como lo había hecho muchas veces de mala gana pero enseguida me decía a dónde vas si ya puedes hacer lo que quieras con tú tiempo y como siempre tenía metido en la cabeza que si no me moría antes de jubilarme tenía que escribir algo de lo que había pasado por este mundo, y como soy tan mal escritor y tengo tantas faltas de ortografía mi nuera Anna que es la que tengo de nuera de momento hasta si algún día mi hijo José Mª le da por buscar alguna mujer y se casa yo lo único que quiero es que el día que lo haga que sea como su cuñada y se puedan llevar como se lleva mi hija política Anna y mi hijo Félix.

Si ellos tienen alguna discusión como en todos los matrimonios las tenemos y el que diga lo contrario miente pues ellos si la tienen a nosotros aunque vivimos en la misma casa ellos en la planta baja y nosotros en el piso que tiene la casa a nosotros no nos cuentan nada si se discuten a nosotros. Siempre los vemos felices lo mismo ellos que su hija que como he dicho ya tiene 8 años y juegan los tres como tres buenos amigos cuando está con sus padres que a ella la ha cuidado mi mujer y como iba diciendo mi hija política había ido el año antes de yo dejar de trabajar a una escuela de adultos y ella fue la que me dijo a donde podría ir a apuntarme y así lo hice y fui un curso a la escuela íbamos de 3 a 5 de la tarde la primera maestra que tuve se llama Cecília.

Con ella iba aprendiendo algo pero se puso enferma y la que pusieron en su puesto se llama Carmen esa lo que hacía más que enseñar era hablar con las otra s mujeres que era lo que había. De hombres nos apuntamos tres aquel curso y dos se fueron enseguida uno iba para hacerse el carnet de conducir y creía que a escribir y a leer se aprendía tan pronto como a hacer un cigarro y el otro también fue pocos días y me quedé solo de hombres y 6ó 7 mujeres que algunas iban más que para aprender a leer a pasar el rato y contar sus penas entre ellas había 2 marroquinas: esas más que para aprender a escribir querían aprender a hablar el español. Un día se estaban riendo y les preguntamos de qué se reían tanto. Y la que sabía hablar mejor el español nos dijo como era el tiempo de las rebajas que en el libro decía rebajas de hombres.

Después no eran ellas solas las que reían, sino toda la clase. Cuando terminó el curso hicimos un viaje entre todos los alumnos de las dos clases que había. Fuimos en un autocar a Barcelona nosotros fuimos mi mujer y yo los que estábamos casados podíamos llevar a nuestra media naranja como cada uno tenía que pagar su plaza nadie se podría quejar; aquel día vimos dos cosas que mi mujer y yo no habíamos visto, que son el Museo de la Ciencia que allí hay cosas muy interesantes lo que más nos llamó la atención fue el Planetario y después no llevaron a ver el parque Güell pasamos un día bueno en Barcelona yo cuando después me decían alguien si iba a ir más al colegio le decía que ya había terminado la carrera. También desde que dejé de trabajar soy yo el que va a hacer la compra para la casa muchas veces a lo primero mucha gente me decía que no está bien la Lucy que es como le dicen a mi mujer cuando vino a Vic; le cortaron un trozo del nombre porque Luciana es muy largo.

Ahora ya nadie me dice nada cuando vengo de compras y también va habiendo varios hombres, sobre todo jubilados que hacen ellos parte de la compra como yo así hay que aplicar aquel refrán: mal de muchos, consuelo de tontos. Además de la compra también le ayudo a la mujer en algunas cosas de la casa. En algunas me reprime porque yo no sé hacerlas como las hace ella: el tender la ropa cuantas veces la tiene ella que rectificar. Algunos días le ayudo a enjuagar los platos pero como ella está acostumbrada a hacer todo lo de la casa de medio lado; que puede: lo hace sin que yo me dé cuenta.

También desde que dejé de trabajar quito los platos y los cubiertos y lo que hay encima de la mesa después de comer a lo primero me decía: "deja eso quieto que ya lo quitaré yo", y yo le decía: "come tranquila", porque yo siempre termino de comer antes que los demás. Le costó trabajo que yo hiciera eso, y ya es casi una obligación mía que hago de buena gana. Yo cuando estaba trabajando no me daba cuenta del trabajo que tiene una mujer en casa. Si quiere hacer las cosa que hay que hacer en una casa. Ella que hoy sólo tiene que hacer las cosa de la casa y la compra se la hago yo mucha que también se pierde bastante tiempo pues ella en casa siempre está haciendo una cosa u otra, hasta cuando está sentada si no está cosiendo está haciendo lana ahora que sólo hace lo de casa tiene poco tiempo libre cuando tenía que hacer 8 o 10 horas en otros sitios; suerte que era joven. Pero como estaría cuando se iba a la cama. No he visto no sé si lo hay en algún sitio del mundo algún monumento a las mujeres que tienen de profesión amas de casa por mí sería uno para hacerlo.

A los que están jubilados y no se han hecho todavía a su nueva vida y a los que se vayan jubilando les aconsejo que se vayan olvidando del trabajo y piensen que ya ha llegado otra nueva vida para ellos yo no les puedo decir lo que ellos tienen que hacer porqué cada cual es muy libre de hacer lo que quiera. Yo voy a decir lo que hago cada día si no llueve esto hace que lo estamos haciendo unos cuantos un año porque antes solíamos dos o tres y nos liábamos a andar, y cuando volvíamos a casa nos dolían los pies de tanto andar hay que andar, como dicen pero no tanto como hacíamos nosotros yo ahora lo hago de otra forma por la mañana si hace buen tiempo me levanto alrededor de las 9, voy a comprar el pan y lo dejo en la bolsa en la panadería y me doy un paseo hasta la plaza si tengo que comprar alguna cosa la compro y si no me doy un paseo por la plaza y después me vuelvo para casa entre unas cosas y otras ando por la mañana unos 2 kilómetros excepto los días que tengo que ir a por la leche y huevos que voy a una casa de payés que estaba de mi casa uno 600 metros esos días ando eso de más y por las tardes es cuando nos juntamos en un bar que le dicen la Poncella casi tosas las tardes dos y yo tres y nos vamos a una casa de campo que de mi casa allí hay tres kilómetros llegar allí nos juntamos casi toda las tarde 5 o 6 como mínimo y estamos allí charlando de nuestro pasado y presente desde las cuatro y media que es la hora que nos juntamos allí hasta las 7 aproximadamente a la casa aquella que vamos está sin habitar y si llueve tenemos allí a donde meternos. Tenemos allí hecho un banco con unas maderas puestas encima de unos ladrillos; esas maderas ha sido el Ramón, que fue el primero de los que vamos allí el que descubrió esa casa solitaria yendo paseando por allí y él fue por lo tanto el primero que vio en un container que hay en la puerta de una fábrica que hacen muebles y vende maderas y allí en el container echan los trozos de madera que no les sirven que algunos son bien grandes y el Ramón que va aquella casa por la mañana y por la tarde es el que llevó allí las primeras maderas. El es el único que está soltero de los que vamos allí, y está viviendo en casa de su hermana Carmen.

Después, cuando empezamos a ir el Manuel y yo y vimos el contenedor y las maderas que allí tiraban, le dije a Manuel qué buena madera para encender la calefacción y como de los que vamos allí de nuestro grupo sólo en mi casa es a donde hay calefacción que va con leña y carbón, me dijo el Manuel pues cada día te puedes llevar unas maderas que cuando llegue el invierno ya tienes la leña para encender lo comentamos allí con el Ramón y el tuvo mejor idea y nos dijo lo que hacemos es cada día que pasemos por allí y haya maderas no traemos cada uno unas pocas y las guardamos aquí y cuando haya bastantes vienes con el coche y te las llevas y así lo empezamos a hacer y hoy cuando escribo esto ya tengo lleno de esas maderas todo el sito que tenemos en casa para poner la leña y le he dicho a los que me ayudan a llevar a la casa que vamos a pasear por las tardes que tengo leña para encender la calefacción todo el invierno que ya no cojan más porque no tengo donde ponerla en casa. Y el Ramón dice el traerla aquí no cuesta ningún trabajo, aquí la guardamos y luego si en el invierno te hace falta te la llevas porque cuando hace frío vienen muchos y se la llevan del container en seguida que la echan así seguimos haciendo lo que dice el Ramón. Este Ramón es el que estuvimos juntos trabajando en el pantano de Sau Algunas tardes cuando llueve y es el tiempo de los caracoles; también cogemos por aquí hay bastantes de ellos, y lo mismo que la leña soy yo el que me los llevo: al Manuel no le gustan y al Ramón hay veces que se los lleva a su sobrina u otras me las da a mí.

También uno de la colla que nos juntamos la mayoría de las tardes cuando fue el tiempo de sembrar las tomateras limpió de hierva un trozo y sembró unas cuantos quería ver si allí se podían criar buenos tomates pero no pudimos verlos como allí hay una fuente y por allí vienen bastante gente y no sabemos si fue gente grande o chica quien arrancaron las tomateras a sí de plantar allí tomatera se nos han quitado las ganas y el Ramón dice que lo que podemos sembrar son acelgas, que eso como se hace muy grande si las dejan crecer puede haber para todos. Ya veremos lo que pasa si los sembramos y los arrancan tampoco perdemos nada porque nosotros como muchas veces comentamos la vida que hemos tenido que vivir nunca hubiésemos pensado que nos iba a llegar el día que a nuestros años íbamos a vivir como estamos viviendo.

Cobrando unos más y otros menos y tener todo el tiempo libre para hacer lo que nos dé la gana eso sí sin hacerle daño a nadie ya que vivimos una guerra civil y una amarga postguerra que podamos vivir los años que nos queden y morir en paz. Allí también viene con nosotros dos o tres tardes a la semana un hombre que ha sido payés toda su vida; es un hombre de los razonables y buenos que yo he tratado. Vino de Sau; allí tenía él una casa y unas tierras que parte de ellas se la expropiaron cuando hicieron el pantano y el reto que le quedó tuvo suerte de venderla bien a uno de Barcelona que pensaba como él dice que los estudiados creían que cuando estuviese embalsado el pantano allí se haría un arenal y podrían hacer allí negocio pero como se equivocaron que allí lo que se ha hecho en vez de un arenal ha sido un fangar de mierda la casa que tenía en Sau. José Autell, que ese es el hombre del que estoy hablando, le decían en can Mateu.

El, con lo que le dieron por aquello y lo que tenía se compró unas tierras cerca de la casa a donde vamos nosotros por las tarde que esa casa y las tierra que tiene de un tal Roquet y José Autell se hizo una casa y una granja y también siembran las tierra de Roquet y con eso tienen mucha comida de la que le dan a las vacas. José Autell ya hace tiempo que él no lleva el trabajo del campo ni de las vacas la lleva su hijo el mayor que por cierto se ha quedado el hombre viudo. El José tiene 84 años y como tal lo respetamos todos. El también dice como nosotros cuando hablamos de los tiempos que estábamos en Sau nosotros el Ramón y yo trabajando en le pantano y él con sus cuatro vacas y sus tierras que cualquiera nos iba a decir en aquellos tiempos que íbamos a estar como estamos; es un guasón: nos dice vosotros sois más ricos que yo porque no hacéis nada más que pasear y yo todavía cuido un poco de huerto que tengo cerca de la casa. Le faltan 3 meses para los 85 años y dice cuando cumpla los 85 años ya hará 20 años que me jubilé y entonces ya no haré nada ya dejaré el huerto que lo arreglen los hijos y seré rico como vosotros. Nos cuenta muchas cosa de sus años vividos entre ellos que en la guerra hizo como hicieron muchos de por aquí esconderse para no ir a la guerra dice que como él no hizo la guerra por eso no fue a ella. Voy a poner los nombres de los siete que nos juntamos allí por las tardes y de uno que es el que nos hace de vez en cuando alguna foto aunque ya le hemos dicho que nos va a hacer pocas más porqué es muy mal fotógrafo que nos saca muy arrugados podré el nombre y de donde somos y la edad de cada uno. Empezaré por el mayor y terminaré por el menor. José Autell Bruguera edad 84 natural de Vilanova de Sau (Barcelona); Ramón Ruiz Valenzuela, 67 años, natural de Córdoba capital; Leandro Peñalver Ramírez, 66 años, natural e Cañamaque (Soria), Ventura Romero Delgado, 65 años, natural de Zalamea (Badajoz) este es el que nos hace las fotos es muy aficionado a ello; Manuel Román Muñoz, 63 años, natural de Espiel (Córdoba); Isaías Sánchez García, 62 años, natural de Hinojosa del Duque (Córdoba), y yo, 65 años. Estos somos los que nos juntamos de lunes a sábado en la casa de Roqueta, que está cerca de la carretera que va para Olost de Lluçanès. Los domingos y días festivos hace lo que quiere cada uno lo mismo que lo podemos hacer todos los días del año No es ninguna obligación que no haya impuesto nadie pero el día que no vamos allí encontramos aquello a faltar y los que van echan en falta al que no va, aunque para no ir allí por la mañana y por la tarde tiene que estar enfermo es Ramón a él le tenemos dado allí los poderes, y José le dice tú Ramón eres el que tienes que cuidar esto bien para que vengan aquí tus amigos Allí lo pasábamos bien lo hemos bautizado aquello como nuestra pequeña Moncloa. Nosotros discutimos y siempre nos ponemos de acuerdo. Por eso, cada uno estamos conforme con el puesto que tenemos en nuestra pequeña Moncloa.

Fin (24-9-1989)

 

 jubilats

 

 Esta foto fue hecha el día 12-7-1989. Los que están son: Ramón Ruíz Valenzuela, Isaías Sánchez García, Manuel Román Muñoz, Leandro Peñalva Ramírez y yo. No sale el que tiró la foto, Ventura Romero Delgado.

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