FÉLIX JURADO
Memorias de un niño de la guerra (1936-39) escritas cuando me jubilé (1989). Dedicadas a la madre de mis hijos, Lucía Escobar Fernández
EPÍLOGO
Hasta aquí ha sido a grandes rasgos lo que yo he visto y he vivido en los años que tengo estando despierto. Lo que he visto soñando eso, aunque sueño muchas noches, como son sueños como vienen se van, excepto algunos, que cuando te despiertas te los grabas en el cerebro. Me acuerdo de bastantes cosas que he soñado. Pero sólo voy a narrar tres de ellas. La primera fue un día que mi cuñado Jordi me dijo un día que si quería ir con él que iba a ir a una huerta a pintar un cuadro de unos árboles que le habían dicho que tenían mucha fruta esa huerta sólo existiría en mi mente, porque ni yo ni nadie lo ha visto lo que yo vi. Además de ser una huerta muy grande y muchos árboles el fruto que yo vi no era de árboles, había una fila de árboles y entre ellos el más grande tenía unos pimientos colorados de la forma de los pimientos, pero grandes como calabazas y le dije a mi cuñado Jordi pinta este árbol que este es el único árbol que he visto que eche pimientos y hasta ahí llegó el sueño.
El segundo el día que murió mi tío Casildo, el marido de la hermana de mi madre, él estaba en Hinojosa del Duque y yo en Vic soñé que había ido yo a Hinojosa y estando yo hablando con uno pasó mi tío por la acera de enfrente y él que nunca iba tan ligero como aquel día yo le dije tito a dónde va usted tan de prisa y él me dijo levantando la mano adiós sobrino que me voy, con otro de viaje y aquel mismo día que soñé yo aquello murió el (día 9-2-1982).
El otro sueño que tampoco olvidaré nunca fue el día que murió la hermana de mi padre mi tía Evangelista esa noche soñé que estábamos sacando los restos de los que fusilaron cuando terminó la guerra civil del 1936-39 y mi tía murió el día 20-12-1982 ella estaba en Hinojosa y yo lo mismo que cuando murió mi tío Casildo en Vic pues aquel ha sido el sueño que más me ha impresionado cuando descubrimos los restos aquellos se incorporó mi padre en la tumba se sentó y yo dije este es mi padre y aunque me hubiese gustado haber seguido viendo a mi padre cuando yo dije este es mi padre desperté con el corazón sobresaltado y ya no pude dormir aquella noche nada más aunque quería dormir para si podía ver a mi padre. Pero no me fue posible hacerlo y desde aquella noche hasta la fecha 26-9-1989 no he vuelto a soñar con él [he vuelto a soñar con mi padre hoy día 14-5-1997]. Este año en el mes de agosto ha ido la nieta de su hijo Félix, o Filiberto para él como me llamaban cuando él vivía a ver donde nos dijeron que lo enterraron a él; gracias, Laia por haber venido al cementerio de Hinojosa del Duque y con tus ocho añitos nos hiciste unas fotos de a donde está tu bisabuelo enterrado ya estoy terminando de escribir lo que siempre había tenido en la cabeza de escribir cuando seas un poco mayor ya podrás leerlas, como me dijiste que si te las dejaría que lo leyeras cuando quieras ya podrás hacerlo adiós, guapa, Laia. Lucía, a ti te doy las gracias y el cariño que te tengo te lo seguiré teniendo mientras viva si no por ti no hubiese terminado de escribir esto gracias una vez más.
Día 25-9-89
Voy a ver si puedo encarrilar algo de los niños de la guerra civil española 1936-1939. Han escrito y lo he visto en la tele que lo han hecho los que saben hacerlo y a su manera. Porque de niños de la guerra y por guerra se pueden clasificar de varias clases unos fueron los que se llevaron fuera de España a otras naciones.
A Rusia fueron si no todos, la mayoría, y aquellas criaturas aunque los cuidaron bien y los educaron, pero muchos de ellos no verían más a los suyos. Y esos, por muy bien que lo hicieron con ellos, allí ellos hubiesen querido haber estado en la tierra en que nacieron. Después de muchos años vinieron algunos a España, pero como todavía había una dictadura fascista prefirieron irse a una dictadura proletaria, esos como otros muchos cuantas veces habran maldecido a los que fueron culpables de aquella injusticia que se cometió en España, por no entenderse los cochinos hombres. Luego hubo otros niños entre los que me incluyo yo, los que tuvimos los frentes de guerra cerca de donde vivíamos y estuvimos viendo hombres muertos desde que empezó la maldita guerra hasta muchos años después de terminada, o como yo digo que todavía siguen muriendo hombres por aquella prodredura. Luego hay otros niños que sabían que había guerra porque se lo decían pero ellos no vieron ni muertos ni sintieron bombazos ni cañonazos pero lo que sufrieron muchísimos de todos lo niños que eran de gente humilde fue la feroz emigración que vino a consecuencia de la guerra civil española y la 2ª guerra mundial.
También hay otros niños de los hijos de los vencedores, si a eso de ganar una guerra se le puede llamar vencedores y algunos hijos de los vencidos los hemos visto presidiendo las cortes españolas. Y esos han sido los que se han visto salir en la tele, y supongo que estarán en los libros puestos en que yo no he leído ninguno. Pero lo que no he visto a ningún niño yendo a los campos a recoger las migajas de lo que encontrábamos en los campos después de que hubiesen recogido las cosechas de los campos, y cuando nos cogían rebuscando eso no lo quitaban y encima nos apaleaban de esos no se ha escrito nada, han quedado en el olvido.
A todos los que tuvimos que pasar por esos trances por muy bien que estéis hoy tener presente y no olvidéis nunca lo que nos hicieron pasar, y explicádselo a vuestros descendientes, para que no olviden lo que pasaron sus antepasados, y para que nunca más lo tengan que pasar las próximas generaciones. Si alguien lee esto que yo dejo escrito, que no crea que yo soy el bueno de la novela esta soy uno más y lo he contado como lo he visto y lo he vivido. Excepto los tres sueños que he narrado, que es lo que ha sido en sueños, lo otro es de la propia vida.
Ya sé que si esto lo pudiesen leer todos los que han vivido la época que yo he vivido dirían que esto y más lo han pasado ellos, yo también me habré dejado muchos instantes de mi vida cortados, pero nadie de los que escriben sus memorias las dice todas completas. Saludos a todos los que vivimos aquellos tiempos tan amargos.
Félix Jurado Ramos a Lucía Escobar Fernández. Día 26-9-1989.